Xoel López, el malabarista de ninguna parte.

¿Qué mejor que un circo para que Xoel López cierre su gira de ‘Sueños y Pan’? El Circo Price recibió una vez más al hombre de ninguna parte, con su banda arropando todo el espectáculo, dispuestos a poner en escena el gran truco final. El frío había amainado un poco aquella noche de jueves. Era el primero de los dos festines que se daría el gallego en Madrid, sin bogavantes pero con mucha perla suelta. A las ocho y media clavadas, con unas gradas a rebosar, Xoel López arrancó la noche con ‘Madrid’, echando un capote a esta ciudad que le ha acogido y que él ha enriquecido con su música. Después llegaron las demás de ‘Sueños y Pan’, salpicadas por las Deluxe ‘El Amor Valiente’ o ‘Que no’, y rebobinando algunos otros temazos como ‘Tierra’ o ‘Por el viejo barrio’. Las fieras ya estaríamos domadas con este repertorio redondo, intenso y desenfadado, bonito y feo de una forma bella, y que nos lleva desde Buenos Aires hasta Galicia.

Pero Xoel López, no contento con llenarnos los oídos de melodías de ayer y hoy, consigue en cada concierto ir un paso más, de aquí y de allá. El gallego de moda en la escena indie nacional se rodea de madrileños, madrileñas, gallegos y gallegas para llevar el espectáculo a otro nivel. Como si el trapecista quitara la red para darle emoción, Xoel López abandona la comodidad de su voz y sus canciones y lanza al público una banda magistral, llena de energía que redondea la actuación de su capitán, interpretando temas propios y ajenos con la seguridad de alguien que sabe que ya ha ganado estando ahí y haciendo lo que hace para cientos de personas.

Xoel López, una vez más, juega al juego de ganarnos a todos, trayendo música de continentes lejanos, de tierras de meigas, de sueños y pan.

¡Grazas, Xoel!

Si quieres ver la entrevista que le hicimos a Xoel hace casi seis años, ¡aquí la tienes!

Música. Y punto.

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